Nieve
Uno de sus grandes alicientes, es que es un deporte perfecto para disfrutarse en grupo sin que importe demasiado que unos se defiendan mejor que otros.
Esquiadores de muy distinto nivel pueden hacer juntos algunas bajadas y, si los más avanzados prefieren ir por libre, pueden unirse al resto del grupo a la hora de comer en los restaurantes de las pistas.
Además, como éstas suelen cerrarse a media tarde, queda mucho tiempo libre para compartir juntos el resto de la jornada.
Esto puede aplicarse también a familias incluso con niños muy pequeños, aunque en este caso conviene tener en cuenta ciertas recomendaciones para que las vacaciones en la nieve sean una diversión para todos.
Las pistas de esquí cierran temprano, usualmente bastante antes de que anochezca, y en pleno invierno anochece muy pronto, por lo que resulta esencial elegir un hotel que disponga de juegos y animación con monitores para niños.
Para elegir hay mucho, por ejemplo el pirineo aragonés, con las estaciones de esquí de Candanchú, Cerler, ideal para ir con niños, o Formigal.
En el pirineo catalán tenemos las estaciones de esquí de Baqueira y Boi Taul tambien ideal para esquiar con niños, para los que quieran esquiar cerca de Madrid están las pistas de Navacerrada y para los mas meridionales siempre está Sierra Nevada.
Pistas de esquí, además de las nacionales, existen en casi todo el mundo. Un punto no demasiado lejano, son los Alpes suizos, siendo Interlaken y Gstaad algunos de sus lugares más interesantes.
En Italia, la estación de Madonna di Campiglio, a un paso del Lago de Garda, es un sitio encantador y con garantía de pasar unas vacaciones de nieve inolvidables.
No hay que olvidar Aspen, en Colorado, dónde casi todos tenemos un apartamento..
Canadá es uno de los países con mayor oferta para los amantes de la nieve. No en vano, el país norteamericano ha celebrado los Juegos Olímpicos de Invierno en dos ocasiones. La última, hace solo unos meses en la cosmopolita ciudad de Vancouver.
Las pruebas de esquí tuvieron lugar en al estación de Whistler Blackcomb, situada a 150 kilómetros al norte de Vancouver, en medio de la Cordillera Costera. Considerado el ‘resort’ de esquí más grande de América del Norte, los datos de Whistler Blackcomb impresionan. Entre la dos montañas que forman el dominio (Whistler y Blackcomb), dispone de más de 200 pistas de esquí de varias dificultades, cinco parques de ‘snowboard’, tres ‘pipes’, 3.300 hectáreas transitables y una media de 10 metros de nieve por año.
Cuenta, asimismo, con la mayor caída vertical de Norteamérica (1.640 metros) y un total de 38 teleféricos que pueden dar servicio a 61.407 esquiadores por hora.
Presume de una animada vida nocturna y está considerado una meca cultural internacional gracias al elevado número de artistas, cineastas y fotógrafos que residen en la localidad. Garibaldi Lift Co., Dusty’s Bar & BBQ y Merlins son tres de los locales más afamados del lugar, que también alberga un buen número de galerías de arte.
Una de las actividades más populares, que se hizo enormemente popular durante las pasadas Olimpiadas, es el Fire & Ice Show. Todos los domingos, a las seis y media de la tarde, tiene lugar este espectáculo gratuito en el que participan malabaristas de fuego, bailarines y esquiadores y ‘snowboarders’ profesionales que saltan a través de aros de fuego.
Al otro lado del país, en la costa este, también se puede disfrutar de fantásticas instalaciones para la práctica de los deportes de invierno. La provincia de Quebec cuenta con casi 90 estaciones que suman 800 pistas para todos los niveles.
Distribuidas en dos grandes cadenas montañosas (Laurentinos y Apalaches), la mayoría de los dominios esquiables están ubicados cerca de las grandes ciudades de la provincia Quebec y Montreal, lo que suponen un plus para quienes quieran compaginar la práctica deportiva con el turismo urbano.
